El Solís vivió una verdadera fiesta con Rada y Vinos del Uruguay

El músico se presentó durante tres noches a sala llena en la Zavala Muñiz del histórico teatro para bucear en las raíces culturales de la música rioplatense. Tango - Milonga - Candombe: Música negra del Río de la Plata fue el nombre del espectáculo que recibió el apoyo del Instituto Nacional de Vitivinicultura en el marco de su actual campaña publicitaria: "Reencontrate con lo tuyo. Vinos del Uruguay: Nuestra Cultura".

 

"En esta primera etapa estamos apoyando a músicos representativos de nuestra cultura", dijo José Lez, presidente de INAVI, poco antes de ingresar a la sala donde estaba por comenzar el show. Se refería al apoyo que el Instituto prestó para la realización de los tres shows de Ruben Rada, dos de Maia Castro y dos de Fernando Cabrera que se estarán realizando entre el 27 de agosto y el 2 de setiembre de 2012. "En lo que resta del año seguramente estaremos apoyando también otras expresiones culturales como podrían ser la danza, las artes plásticas y el teatro", concluyó el jerarca.

 

De los tres shows de Ruben Rada que convocaron a alrededor de 300 personas por noche se destacó el del 28 de agosto pues contó con la presencia de altas autoridades nacionales y miembros del directorio de INAVI entre la concurrencia. Desde la platea disfrutaron del espectáculo, entre otros, el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Ing. Tabaré Aguerre, y el ministro de Industria, Energía y Minería, Ing. Roberto Kreimerman.

 

"No soy cantor de tangos. Soy un moreno que canta tangos", previno Rada antes de dar comienzo a su cabalgata a través de este género, la milonga y el candombe, con El choclo de Ángel Villoldo y Enrique Santos Discépolo.

 

La banda que lo acompañó durante toda la velada, un verdadero seleccionado de músicos jóvenes con una ya dilatada y sólida trayectoria, estuvo integrada por: Guillermo Montemurro (piano y acordeón), Guzmán Mendaro (guitarra), Andrés "Poly" Rodríguez (guitarra) y Nicolás Ibarburu (guitarra). El propio Rada, además de aportar su voz y su gracia, acompañó con cajón peruano.

 

"Muchos boleros se hicieron tango y hay una canción que se merece ser grabada como tango", fue la presentación para el clásico bolero de la cubana Isolina Castillo, Dos gardenias, con arreglos tangueros. Inmediatamente después de lo cual Rada invitó a un brindis "por los Vinos del Uruguay y por la cultura uruguaya" ante el cerrado aplauso del público.

 

A partir de ahí se sucedieron milongas de Atahualpa Yupanqui (Los ejes de mi carreta) y de Alfredo Zitarrosa (Milonga para una niña), rubricando el momento con la frase que pronuncia el personaje de Gardel en el reciente comercial que Rada protagonizara para promover los Vinos del Uruguay: "¡Por un Tannat que espere la eternidad!", para dar paso a la versión milonga (o candombe argentino, como lo llamó el músico) de su Candombe para Gardel, tema de la campaña publicitaria, mientras crecía el clima de fiesta entre un público ya cómplice del artista a esta altura del show.

 

La relación entre Rada y Gardel parece estar pasando por su mejor momento ya que el músico acaba de ser nominado para los premios Carlos Gardel de Argentina -que por otra parte ya ganó en tres oportunidades- por su disco de jazz instrumental Confidence.

 

La primera parte del espectáculo se cerró con una trilogía tanguera. El primero fue el único tango auténtico compuesto por Rada, llamado Patrimonio mundial de la humanidad, y "estrenado en el Luna Park de Buenos Aires ante 16.000 personas en un Festival Mundial de Tango", luego fue Cuesta abajo de Gardel y Lepera, y, finalmente, Tomo y obligo de Gardel y Manuel Romero.

 

La trampera de Aníbal Troilo, interpretada instrumentalmente por la banda sin Rada, marcó la apertura de la segunda parte del show. A partir de ahí, una cuerda de tambores, presentada por Rada como “Los Carpenters” e integrada por el mítico luthier Fernando "Lobo" Núñez en tambor piano, y sus hijos Fernando en chico y Noé en repique, se sumaron a la banda prometiendo mucho ritmo.

 

Entre canción y canción Rada no dejó de contar su jugoso y colorido anecdotario, donde no faltaron acuarelas de su infancia y distintas aventuras de su vida de músico errante por distintos lugares del mundo. Todo teñido por su gracia inigualable y fuertemente festejado por el público. 

 

A partir de ahí explotó el candombe, sólo interrumpido por un tango: Anclao en París de Barbieri y Cadícamo. Tres temas de Rada: Adiós a la rama, Soy de Cuareim y Ayer te vi, sumados a Aquello, el clásico de Jaime Roos que popularizara El Sabalero, subieron la temperatura de la sala para alcanzar un final a toda orquesta con los bises, largamente reclamados por la audiencia. El cierre definitivo fue con dos creaciones del mismo Rada: Lovely John (Amado John), coreada por toda la platea y una nueva versión del Candombe para Gardel, con el público de pie y candombeando.

 

A la salida la concurrencia fue sorprendida por un stand de Vinos del Uruguay donde una sommelier convidó a cada uno con una copa de Tannat. Ocasión y lugar ideal para brindar por nuestra cultura.

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